Historia

Nuestro Colegio

La semilla que germina hunde sus raíces en un terreno fértil del que recogió ideas y actitudes. Fueron la base la calidad humana, solidaridad y compromiso social de Alberto y Consuelo Borea, padres ejemplares; las experiencias vividas por Chopy con las madres ursulinas y Juan en los hermanos maristas; en especial los años vividos en Villa Marista con la dirección de Jesús García, muchos de cuyos estilos, enseñanzas, actitudes y hasta canciones son parte hoy de la vida del Héctor. Ambos nos formamos como docentes en la Universidad Católica; las enseñanzas y el ejemplo de vida de catedráticos como las Doctoras Adriana Saco, Irma Encinas y el Hermano Alberto Peinador están presentes en nuestro colegio.

Con todos estos aportes diseñamos la primera versión del proyecto. Existía una demanda de educación alternativa no satisfecha, y varios colegios se crearon para llenar el vacío. El Héctor se enmarcaba en esta línea pero con características especiales; entre ellas la opción religiosa, la relación con la naturaleza y el compromiso con el país. A nivel social el proceso político iniciado por el gobierno nacionalista militar de Velasco luego sustituido por el gobierno de Morales Bermúdez, la Asamblea Constituyente, las elecciones de 1980, habían abierto un espacio masivo para la discusión política. Se había iniciado también el conflicto desatado por la acción armada de Sendero Luminoso. Amplios sectores de la Iglesia, siguiendo las enseñanzas de Medellín y Puebla, habían hecho su opción preferencial por los marginados.

Los primeros años fueron de crecimiento; iniciamos en 1984 en el local de Río de Janeiro 345 que actualmente es primaria, con 72 alumnos, número que poco a poco fue incrementándose. En 1985 se construyeron las aulas del tercer piso y el patio exterior. Fueron años de una experiencia muy rica en lo pedagógico, y difíciles por el auge de las acciones armadas de Sendero Luminoso y la respuesta del Estado, y por la inflación que destruyó la economía nacional. Muchas familias del colegio emigraron al extranjero. En 1987 egresó la primera promoción. En esta etapa auroral hubo un aporte significativo de espíritu comunitario, alegría, corresponsabilidad y compromiso social por parte de un grupo de jóvenes de la Comunidad Héctor de Cárdenas, quienes hicieron sus pininos como docentes; este aporte confluyó con el entusiasmo y deseo de construir proyecto educativo del grupo inicial de maestros, quienes encontraron en el Héctor no sólo un centro de trabajo sino un espacio donde ser parte en la construcción de un proyecto educativo. Esta manera de ser se convirtió con el paso del tiempo en una característica permanente del equipo de profesores.

Si quisiéramos describir al Héctor hoy en breves palabras… ¿qué podríamos decir?

  • Que somos un colegio pequeño que conforma una familia, en la que cada cual es aceptado como es, con sus virtudes y defectos; en donde se es uno mismo, sin máscaras; donde se aprende a dar y recibir afecto. Donde nos jugamos por cada uno de quienes son parte del proyecto dándole el apoyo que necesita. Donde hemos curado a gente que venía con problemas y carencias, y ha encontrado en el Héctor el ambiente que necesitaba para sanar y desarrollarse.
  • Que somos un colegio contracorriente (como definieron los chicos en una dinámica). Contra la corriente del hedonismo, el egoísmo, el neoliberalismo, planteamos una prioridad en los valores y lo formativo. Contra la corriente del mercantilismo, creemos en la solidaridad y el amor traducido en obras. Contra la corriente de una religión funcional al sistema, intentamos presentar la vida y mensaje de Jesús de Nazaret. Contra la corriente de la exclusión, hacemos inclusividad; alumnos y exalumnos ciegos, sordos, con dificultades motoras o síndrome de Asperger dan testimonio de ello.
  • Que somos un colegio que intenta superar los miedos; que busca los encuentros personales consigo mismo, con los demás y con el Señor. Donde existe la auténtica disciplina, basada en la convicción y en el respeto. Donde buscamos que cada uno desarrolle su estilo personal de liderazgo al servicio de la sociedad. Donde los estudiantes son protagonistas de la gestión participando en las decisiones colectivas a través de los Consejos Estudiantiles, y las asambleas generales y de aula.
  • Que somos un colegio que pone a sus integrantes en contacto con la naturaleza con paseos, campamentos, viajes, Club de Excursionismo. Que encontramos en el deporte y el arte actividades formativas fundamentales, e intentamos que nuestros chicos los conviertan en una manera de vivir. Que pone a sus estudiantes en contacto con la realidad social a través de los comentarios sobre el acontecer nacional e internacional, los trabajos de promoción comunal, las campañas de solidaridad.

El Padre Héctor de Cárdenas

Padre Héctor de CárdenasNace el 2 de setiembre de 1926 en Miraflores. Estudia en el colegio SS.CC. Recoleta y luego ingresa a la Universidad de San Marcos a Estudiar Derecho; es en los caustros san marquinos donde siente que Dios lo llama a la vida sacerdotal.

Es ordenado sacerdote en 1955, y a partir de allí desarrollo una intensa labor pastoral, especialmente con la juventud. Entre 1955 y 1960 es profesor y director espiritual en el colego SS.CC. Recoleta.

Trabaja posteriormente en las parroquias de Puente Piedra, Santa Rosa de Quives y Chaclacayo. En 1970 empieza a nuclear a un grupo de jóvenes en la casa juvenil de Ramón Zavala, en Miraflores, aninmándolos a vivir en la fe, su compromiso con Cristo y con el prójimo.

El 3 de enero de 1980 fallece víctima del cáncer, enfermedad que padecía desde 1960, pero que nunca lo amilanó en su entrega a la juventud.

Héctor se caracterizó siempre por tres cosas: su entrega generosa a la juventud, su amor por Jesucristo y su prédica permanente de que la fe implica acciones concretas, sobre todo en favor de los pobres y explotados. Todo eso reflejado en su vida más que en sus propias palabras. Una vida normal, sencilla, sin grandes señales ni poses publicitarias. Un limeño como cualquier otro, pero que supo encontrar y ser fiel a su opción fundamental: Jesucristo.

Historia del Símbolo de Nuestro Colegio: El Ictus

IctusLos cristianos han expresado siempre su fe a través de símbolos, que les permitían representar lo que creían y al mismo tiempo poder comunicarse cuando eran perseguidos por su prédica de amor, que remecía los cimientos de una sociedad basada en la injusticia y el egoísmo.

Uno de sus símbolos más frecuentes es el PEZ, en griego ICTUS, letras iniciales del acróstico JESÚS HIJO DE DIOS SALVADOR. Desde entonces el pez simboliza la presencia del mismo Cristo, especialmente en la Eucaristía.

Al optar por este símbolo como la señal que nos representa, nos comprometemos al anuncio de la Buena Nueva de Cristo y a la construcción de un mundo más humano, que realmente esté acorde con la ley del amor.