El Teatro
La necesidad, o a veces el gusto, o las ganas de probar qué se siente ser otra persona, o una cosa, o algo distinto a lo que usualmente somos; para mi es teatro, como cuando alguien cuenta una experiencia en un micro y empieza a imitar y hasta exagerar las caras, las palabras, los gestos, y los movimientos del cobrador, para envolver a los demás en su historia. Es algo, que para mí, existe en todos y hay gente que busca desarrollarlo más, otros simplemente no lo intentan.
Cuando estaba en primaria, mi clase favorita era teatro, por que era la única clase que se hacia en patio, y mas o menos así nació mi gusto. Había campeonatos anuales, hechos por el área de cultura, en los que cada salón debía preparar una obra y presentarla, la mejor obra quedaba para ser mostrada en la actuación de fin de año, este para mi era el momento cumbre del año, era algo como la entrega de los Óscar, me acuerdo que con el salón presentamos varias veces nuestras obras. Lo que me gustaba de estas clases también era nuestra libertad para trabajar, y además el hecho de poder crear otra realidad e inventar cosas y todo eso para mi era algo extasiante.
En secundaria se acabaron los concursos de teatro y también el hecho de crear obras con los que están más cercanos ti, tu salón, y la cosa cambió a tener clase de teatro todo el año y en conjunto con gente de los demás salones, algo que en un principio te choca, por que te ves a ti todo pequeño acabando de entrar a otro local con un montón de manganzones que no sabes cómo te van a tratar. Pero cuando pasa el tiempo te sientes más cómodo, y te das cuenta que es mucho mejor trabajar mezclados, por que ahora le muestras tu trabajo no solo a gente de tu salón si a no a un montón de personas y empiezas a perder ese temor escénico. Y las obras para las actuaciones las hacía también en conjunto todo el taller.
Pero algo que me sirvió mucho para elegir el teatro no solo como un pasatiempo, o una manera de salirme de mi mismo, y convertirlo en lo que quiero hacer por mucho tiempo más, fueron los recordados talleres de las tardes. Son momentos en los que te olvidas de presentar obras a un nivel mas familiar, como para una actuación de Navidad o una actuación del día de los padres; esta presentación es para público general y siempre crea muchas expectativas y ganas de hacerlo bien. Creo que en sí, el Héctor tiene mucho para dar en el arte, no solo en teatro, pero tiene que explotarlo mas, y me da mucha alegría que se vaya haciendo cada año y con mas gusto eso de reservarle una fecha en el almanaque a La obra de los chicos del taller o El concierto de los chicos de música. Por que son buenas oportunidades de demostrar cosas diferentes y con mucho éxito además!
Aldo Bonatto
Promoción 2007