Nace el 2 de setiembre de 1926 en Miraflores. Estudia en el colegio SS.CC. Recoleta y luego ingresa a la Universidad de San Marcos a Estudiar Derecho; es en los caustros san marquinos donde siente que Dios lo llama a la vida sacerdotal.
Es ordenado sacerdote en 1955, y a partir de allí desarrollo una intensa labor pastoral, especialmente con la juventud. Entre 1955 y 1960 es profesor y director espiritual en el colego SS.CC. Recoleta.
Trabaja posteriormente en las parroquias de Puente Piedra, Santa Rosa de Quives y Chaclacayo. En 1970 empieza a nuclear a un grupo de jóvenes en la casa juvenil de Ramón Zavala, en Miraflores, aninmándolos a vivir en la fe, su compromiso con Cristo y con el prójimo.
El 3 de enero de 1980 fallece víctima del cáncer, enfermedad que padecía desde 1960, pero que nunca lo amilanó en su entrega a la juventud.
Héctor se caracterizó siempre por tres cosas: su entrega generosa a la juventud, su amor por Jesucristo y su prédica permanente de que la fe implica acciones concretas, sobre todo en favor de los pobres y explotados. Todo eso reflejado en su vida más que en sus propias palabras. Una vida normal, sencilla, sin grandes señales ni poses publicitarias. Un limeño como cualquier otro, pero que supo encontrar y ser fiel a su opción fundamental: Jesucristo.