SALUD MENTAL Y EL PARADÓJICO MUNDO DE LAS REDES…

La semana pasada, una periodista denunció que ella y su familia habían sido víctimas de acoso, se descubrió al culpable de este delito que incluso se había atrevido, según la denunciante, a enviar una tarjeta de felicitación a su hija, a su propia casa, en el día de su cumpleaños.

Hay dos temas a analizar en esta situación: el tema psicológico-psiquiátrico, es decir, el tema de salud mental en nuestra sociedad y el tema de redes.

Históricamente la salud mental es el descuido general de toda gestión gubernamental y obviamente un tabú en nuestra sociedad. Se prefiere esconder o no hablar de quienes no se perciben como “normales”, cuando la “normalidad” es en sí la verdadera anormalidad, es decir, quién puede decir de sí misma(o) que es “normal”, esto no es más que un concepto y lo que nos hace humanos es el hecho de ser capaces de acogernos, reconocernos como iguales en dignidad y derechos y crecer juntos. En este tema el Héctor, desde su fundación, ha dado un gran aporte al mundo educativo.

Por otro lado, es importante señalar que el Perú aún está en pañales en lo que a redes se refiere. Utilizamos fundamentalmente el Facebook, en segundo lugar, el Twitter y las demás redes (Tumblr, Pinterest, Instagram, etc.) el común de las personas no tiene idea de para qué sirven o qué utilidad le pueden encontrar.

El INEI señala que el Perú tiene 18 millones de usuarios activos en Facebook, por lo que ocupamos el puesto 23 a nivel mundial de usuarios de dicha red social. Esto ya dice mucho pues es gran parte de la PEA, es decir, de la gente que trabaja la economía del país la que básicamente “cuelga” su vida en Facebook. Tendemos a publicar si salimos de viaje, asistimos a clubes, o a eventos, la última compra que hemos hecho o qué regalos hemos recibido o les hacemos a nuestros hijos; todo lo “socializamos” sin darnos cuenta que alimentamos una base de datos virtual que es absolutamente visual, con fechas, lugares, tiempos, frecuencias que muchas veces tiene acceso “Público”, por lo que cualquier persona puede acceder a dicha base y, sin darse cuenta, ya nos convirtió en personas vulnerables, pasibles de cualquier atentado contra nuestra intimidad.

Lo complicado de las redes, es que, además de ser un lugar perfecto para que gente que quiere hacer daño pueda esconderse, es el germen perfecto para que mentiras se crean perfectamente reales, sino recordemos el caso del chifa Asia en Independencia, a una “animalista” le pareció que los cocineros estaban llevando a un perro para cocinarlo y venderlo como carne en sus platos, lo publicó en redes y mucha gente se colgó de ello para, sin conocer, intentar destruir el chifa. A nadie le preocupó la gente que trabajaba dentro, nadie esperó a los resultados de los análisis, los diarios más “serios” publicaron sendos titulares acusando de algo que era totalmente falso. Cuando llegó la verdad y se descubrió toda la mentira la animalista no pidió perdón, sólo se disculpó diciendo que todo había sido por la supuesta indignación del momento ¡!, ¿dónde quedó la dignidad de los dueños y de los trabajadores del local, de sus familias, alguien se las devuelve?

Aún tenemos mucho que madurar como sociedad, nos gana la necesidad de la inmediatez, parecemos niños queriendo ser los primeros en publicar sin constatar si es verdad o si se trata de nosotros, si es seguro hacerlo, y esto va de la mano con nuestra salud mental, no la trabajamos, no nos serenamos, nos queda una gran tarea por hacer…

 

Prof. Pepe Mallma