MAMÁ, MODELO DE ACOGIDA, DE ENTREGA GENEROSA, DE HUMILDAD…

Mayo es un mes especial, de entrada no más se siente distinto, hay expectativa para su llegada: terminamos el primer bimestre, las primera vacaciones, aún se sienten rezagos del verano (el cambio climático hace de las suyas), sin embargo la razón principal es que en este mes se le rinde un homenaje a la persona que decidió, quizás sin ser muy consciente al principio, ser modelo e imagen de acogida, de entrega, de humildad y sobre todo de Fe, aquella que nunca dejará de creer en sus hijos, me refiero a la Madre.

Lo que quizás no muchos sabemos es cómo fue que se instituyó el día de la madre, a partir de qué hechos ocurrió y que, como casi todo lo humano, el celebrar este día es una decisión que tomamos, cuya fecha en el mundo difiere, pues hay países que celebran el día en otras fechas del año, pero de igual manera todos decidimos reconocer a esa persona que con mucho cariño llamamos Mamá.

Ya desde tiempos muy tempranos se celebraba a la madre, hay historiadores que remontan el origen de esta festividad a la Grecia Antigua, donde se rendían honores a Rea, la madre de los dioses Poseidón, Hades y Zeus; y a los antiguos romanos que rendían tributo a Cibeles, diosa de la madre tierra y símbolo de fertilidad.

Pero no fue sino hasta que la hija de Ana María Reeves Jarvis (homónima en el nombre) quiso conmemorar a su madre y a su trabajo social un 10 de mayo e inició una campaña para que se reconociera el trabajo de las madres en lo general en la forma de un día de la madre en Estados Unidos para ser celebrado anualmente. La madre de Ana María había fundado en varias ciudades de Estados Unidos un día para conmemorar el esfuerzo de las madres trabajadoras intentando en todos los casos al mismo tiempo, mejorar con sus acciones las condiciones de salud y de sanidad en el trabajo de las mujeres. Fue su presidente Woodrow Wilson quien recogió poco después la iniciativa y declaró oficialmente la conmemoración pública que hoy se conoce como Día de las Madres el año de 1914; desde entonces la celebración se ha extendido a más de cincuenta países del mundo.

Lamentablemente, hacia 1920, Ana María Jarvis se percató que el Día de las Madres se había convertido en una fiesta de comercio generalizada y manifestó su desacuerdo con las motivaciones que fueron dándose para la conmemoración, lo cual la hizo luchar en contra de esta tergiversación de un reconocimiento que consideraba totalmente opuesto a lo que había sido en su fundación e incluso fue arrestada por perturbar la paz. Ella y su hermana Ellsinore, hicieron denodadas campañas en contra de las celebraciones comerciales del día de la madre. En el furor de la venta de tarjetas pre-impresas decía:

“Una tarjeta impresa no significa más que se es demasiado indolente para escribirle de puño y letra a la mujer que ha hecho por uno más que nadie en el mundo”

Hagamos de esta fiesta para lo que realmente se creó, para rendir tributo a la mujer que ha hecho por cada uno de nosotros más que nadie en este mundo.

Prof. Pepe Mallma