INICIAMOS EL ADVIENTO

El domingo 1 hemos iniciado el Adviento, tiempo litúrgico en el cual los cristianos nos preparamos para recibir al Señor. Es cierto que históricamente Jesús ya vino hace más de dos milenios; pero en el eterno retorno de nuestras vidas, cada año lo recibimos nuevamente para hacerlo crecer con y entre nosotros esperando que nazca y dé fruto en nuestras vidas y en nuestra sociedad.

 

De allí la importancia de hacer en estas cuatro semanas previas a la Navidad un espacio en nuestras mentes y nuestra fe para generar el ambiente propicio que permita germinar la semilla. No es algo fácil, pues por un lado coincide con el cierre de cursos escolares y períodos laborales y por otro nos satura la publicidad comercial; si somos conscientes de lo que está en juego, superaremos la dificultad.

 

La espera del Adviento tiene muchas aristas entre las cuales podemos escoger aquellas que vamos a priorizar cada año en especial. Adviento nos ofrece espacios de evaluación personal ¿cómo he vivido el año? ¿Cómo he hecho presente a Jesús en mi vida cotidiana? ¿De qué manera ese Señor que nos ama ha podido desarrollarse en mi familia, en mi trabajo, en mi sociedad? Adviento también es propicio para pensar en el próximo año 2020: cómo iniciarlo adecuadamente, cómo vivirlo con amor, felicidad y servicio al prójimo. Nos da también una oportunidad de agradecimiento y celebración por todo lo recibido del Señor a través de las manos de quienes nos aman. Puede ser también punto de partida para un nuevo compromiso con nuestras vidas y nuestra sociedad.

 

Este tiempo de espera activa es el que dará sentido a la gran fiesta de Navidad. ¡Preparemos la venida del Señor para el 2020!