El hermoso reto de Ser Papá

“Enseña al niño el camino en que debe andar,

y aún cuando sea viejo no se apartará de él.”

                                                                                                             Proverbios 22,6

Cuando uno es joven no tiene mucha noción de lo que esto significa, peor aún si no se tiene la experiencia de tener una figura paterna, lamentable realidad que, estadísticamente se vive mucho en las familias peruanas y no es casualidad pues éste es un país en el que el machismo imperante hace que se distorsione el rol de ser padre y más aún el de ser Papá…

Hace algún tiempo se hablaba de dar tiempo de calidad, es decir, el padre que no se daba tenía tiempo pues su vida estaba llena de compromisos y “obligaciones”, debía procurar, en los reducidos espacios que su atareada agenda le permitía dedicar a su familia, brindar toda la atención, cariño, interés, comprensión, afecto, amor que no había podido entregarle en el diario vivir, sin embargo, ahora sabemos que la vida emocional se sostiene no sólo por pequeños momentos, sino que también necesita alimentarse cotidianamente, esto es algo así como cuando uno va a comer a un restaurante, luego de haber hecho una dieta muy estricta durante un buen tiempo, y pide un plato exquisito y lo que le traen es, efectivamente delicioso, pero en una cantidad que se terminaría en un bocado, uno se preguntaría: ¿Pero eso es todo? ¿Esto de ninguna manera me va a satisfacer? ¿Para esto esperé tanto tiempo?

Ahora hablamos además de brindar tiempo de calidad, que éste también se dé en una buena cantidad, es la única manera en la que un niño construye una buena autoestima, una que le haga ser capaz de hacer frente a los embates la vida, que le construya una personalidad sólida, que lo haga ser capaz de amar gratuita y generosamente, pero más aún, gozosamente.

Ser Padre es un reto, enorme, inmenso y, por qué no decirlo, complejo; pero ser Papá es un regalo que nos hace ser co-creadores con el Padre Bueno.

Prof. Pepe Mallma