EDITORIAL

Iniciamos un nuevo bimestre y queremos recordar con Uds. un artículo que nos invita a reflexionar sobre el tema de corrupción. La autora es la psicóloga Susana Frisancho, docente de la PUCP y exprofesora del Héctor.

No creo que las personas se corrompan cuando entran en política, creo que las personas ya llegan con una mentalidad corrupta

Todos tenemos una representación de lo que es bueno y de lo que es malo, que no es necesariamente la misma, pero todos tenemos una representación sobre ello. Y mientras menos recursos tienes, pues menos posibilidades tienes de elegir las cosas libremente, pero creo que siempre se tiene una salida para ser dignos. Hay gente con pocos recursos que es honrada y honesta, y también hay gente con mucho dinero que es terriblemente corrupta.

Todo ello se ve afectado por nuestro contexto, que nos hace difícil ser honestos, pero creo que siempre hay otras formas u otros mecanismos para actuar y decidir, y por último, te quedara tu dignidad intacta, si es que eso tiene algún valor para ti. Pues al final, el problema es ese, ¿tu dignidad tiene algún valor para ti?, ¿qué tipo de ser humano quieres ser?, y en base a esas respuestas, uno debe intentar que sus acciones vayan en la línea de lo que se quiere ser.

Y si bien las presiones sociales nos llevan en ciertas direcciones, como el hecho de que uno tenga que ser vivo, aprovecharse, no ser sonso (como le dicen algunos papás a sus hijos), también depende de nosotros, pues no somos un objeto pasivo de las influencias sociales, también influimos en la sociedad en la que vivimos. Entonces, la toma de conciencia, el dónde poner tu valla como ser humano, qué tipo de ser humano quieres ser finalmente, es eso en donde está la clave. Aspirar a ser una persona honrada, una persona buena, debería ser una meta para cualquiera, […].

[…] Yo creo que es una falacia la frase “todo tiempo pasado fue mejor”, pues cada momento ha tenido su propia problemática, lo que pasa es que ahora esos temas son cada vez más visibles, a pesar de que no hay vigilancia, hoy en día hay más formas de darse cuenta de la corrupción, como los casos que han sido vistos a través de los medios, en donde se ha presentado la corrupción de manera pública. Eso no había antes. Pero creo que el problema de la corrupción es un problema que ha estado ahí siempre.

Si bien […] creen que las personas se corrompen cuando entran en política, yo creo que las personas que entran a esos espacios, ya llegan con una mentalidad corrupta. Obviamente, ese contexto es uno en el que las personas honestas no van a sobrevivir. Esa gente se siente acorralada y esa presión afecta su salud, tanto mental como física. Entonces, sin duda el contexto “político” influye, pero no creo que sea la política como tal, la causa de la corrupción. Es una combinatoria entre la laxitud de esos espacios y la poca estructura moral que las personas ya traen.

Creo que para que la situación cambie, se debe trabajar desde el tema educativo. Soy una fiel convencida que sin educación, en el más amplio sentido, no habrá solución ni para el problema de la corrupción ni para el cambio de nuestras conductas frente a esta. Para ello, la educación tiene que transformarse, debe ser de otro tipo, ciudadana, moral, esa es la que lograra que las cosas se transformen. La educación que hay ahora, vertical y autoritaria, no genera nada, simplemente que la gente se comporte de determinada manera para evitar sanciones. Y cuando las sanciones se aligeran, entonces no hay ninguna cosa intrínseca en las personas.

Susana Frisancho. (2009). No creo que las personas se corrompan cuando entran en política, creo que las personas ya llegan con una mentalidad corrupta. Septiembre, de Instituto de opinión pública – PUCP

Sitio web: http://repositorio.pucp.edu.pe/index//handle/123456789/15822