Día del Trabajador, Día del Trabajo…

Trabajo quiere decir dignidad, quiere decir llevar el pan a casa, quiere decir amar

Ahora es urgente un nuevo pacto social

La Precariedad total es inmoral porque ello mata la dignidad, mata la salud, mata la familia y mata a la sociedad.

La mujer debe ser protegida y ayudada en este doble trabajo: el derecho a trabajar y el derecho de la maternidad.

El mundo del trabajo es una prioridad humana

Papa Francisco

 

El día de mañana estamos recordando la histórica lucha por la jornada laboral de las 8 horas, una que definitivamente nos hacía más humanos, más personas; el respeto a la dignidad del ser humano se hacía presente pues sólo puede haber respeto cuando no hay explotación, es por ello que es muy significativo en este día continuar la lucha por afirmar la seguridad y la salud en nuestro ámbito de trabajo, y que las condiciones laborales que vivamos no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, sino que más bien garanticen la protección social del trabajador.

Y es que la lucha no termina, y en ella es importante seguir insistiendo por situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo, no existe nada en el mundo que tenga más valor que la vida ni nada más sagrado que la persona, por lo que proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida y no caigamos en la explotación y la muerte entre hermanos.

Por otro lado, una manera más actual para medir la pobreza es el acceso a las oportunidades, es así que necesitamos hacer prioritario lograr la igualdad en el acceso a ellas y en el trato para todos los hombres y todas las mujeres, garantizando con ello que el trabajo permita desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.

Por último, no debemos dejar de promover que exista una conciliación real entre lo laboral y lo familiar. Necesitamos crear ritmos y mecanismos que posibiliten un real desarrollo integral de la persona en los ámbitos laboral, familiar, cultural y espiritual, y ojalá que, en algún momento, como sociedad podamos lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como salud, vivienda o educación, no estén condicionados a tener o no un trabajo o una renta que los haga posibles, sino que éstos se den per sé, es decir, porque toda persona tiene derecho a vivir dignamente

Prof. Pepe Mallma

A partir del movimiento de la Iglesia católica: Sumando Fuerzas por un trabajo decente…