Cumbre de las Américas

Es paradójico que el tema central de la VIII Cumbre de las Américas, propuesto además por el Perú como anfitrión, sea el tratamiento de los efectos de la corrupción en la institucionalidad democrática, en la gobernabilidad y en los objetivos de desarrollo sostenible que adoptó la comunidad internacional en la Agenda 2030, a la luz del andamiaje normativo internacional existente. Se hará un diagnóstico luego del cual se sugerirán rutas concretas de acción para hacer frente a los problemas que se identifiquen de acuerdo a tres ejes diferenciados:

·         Gobernabilidad democrática y corrupción

·         Corrupción y desarrollo sostenible

·         Aspectos de cooperación, institucionalidad internacional y alianzas público privadas

Es paradójico, decía, que todo esto ocurra en un país donde las denuncias por corrupción en primer lugar han hecho que el propio presidente haya renunciado por denuncias de vínculos con una empresa transnacional y de compra de votos para no ser vacado; que la agrupación con más congresistas sea justo la que generó una suerte de enfrentamiento interno, fruto del cual por lo menos 3 de los miembros disidentes serían desaforados del congreso y perderían sus curules.

Por otro lado, que la comisión de ética del congreso blinde a una congresista que a todas luces mintió en su hoja de vida acerca de sus estudios escolares pues no se encuentran a sus compañeros y tampoco a los profesores que se supone le enseñaron los dos últimos años de la secundaria, hace pensar que el blindaje de los congresistas de la agrupación mayoritaria es por consigna y que no hay ningún ánimo de ser justos pues a otros que son incómodos o que no son de la agrupación dominante sí se les aplica todo el peso de la ley.

Finalmente tenemos un poder judicial que, al parecer, trata de manera desigual la investigación a implicados por el mismo delito pues hay unos que están con prisión preventiva, otro con impedimento de salida, mientras que otros que pueden salir del país las veces que deseen.

El tema central en todo poder del estado, sea este el ejecutivo, judicial o legislativo será siempre su predictibilidad, es decir, más allá de nuestras preferencias políticas, lo que cuenta para que haya inversión es que las reglas sean claras para todos y que el inversionista sepa cómo va a ser tratado porque así como tratan a uno, tratan a todos, eso es predictibilidad; lamentablemente en nuestro sistema de gobierno no se siente que se esté cumpliendo este principio pues, al parecer, todo ocurre de acuerdo a las relaciones que uno tiene con los estamentos de poder, y esta situación es justo el caldo de cultivo para la corrupción, si todo depende de cómo me llevo con quienes tienen la sartén por el mango pues las reglas se podrán acomodar a qué tan bien les caigo.

Corrupción versus predictibilidad de nuestras instituciones, un reto a vencer en un país que luego de haber recuperado la democracia dos veces, aún no aprende que necesita generar seguridades básicas y predecibles para que haya inversión, empleo y crecimiento; y que necesita dejar de pensar en necesidades personales para pasar a pensar en necesidad de sociedad y de país.

 

Prof. Pepe Mallma