ADVIENTO

Cuatro semanas antes de la Navidad, la tradición cristiana invita a “prepararse” para este tiempo tan especial, a este tiempo de preparación y de reflexión denominamos ADVIENTO. Estas semanas se cuentan en función a los domingos previos al 25 de este mes, por ello es que este domingo 13 hemos celebrado los creyentes el 3er domingo de Adviento.

 

Sin embargo, más allá de las fechas significativas, el Adviento trae siempre algo que no es común, especialmente en estos tiempos de COVID que vivimos, el Adviento trae consigo una oportunidad.

 

Seamos creyentes o no, el cultivar nuestra espiritualidad alimenta la vida, en ella lo imposible se vuelve posible, y para que esa posibilidad se convierta en realidad debemos trabajar dos dimensiones vitales. Una de estas dimensiones que se encuentran totalmente instaladas en nuestras emociones es el miedo, éste no es bueno ni malo pues ¿quién se puede sentir en la libertad de juzgar a alguien por experimentar una emoción? Además, el miedo nos ayuda a estar alertas, a pensar lo que vamos a hacer, a meditar antes de dar un paso que puede ser determinante o temerario; sin embargo, la vida sin riesgo tampoco es vid. Una segunda dimensión es la de la alegría, que quizás se ha ido diluyendo en estos tiempos difíciles, tiempos de pandemia, de partida de seres queridos, de disminución de ingresos en casa o en el peor de los casos, tiempos de desempleo, de angustia y desasosiego. La alegría es una energía que nos impulsa a crear, a imaginar, a reinventarnos, a llevar a cabo con éxito una idea.

 

Es curioso cómo cuando sólo vemos el aspecto sagrado de la religión, no somos capaces de darnos cuenta que ésta tiene un mensaje más extenso, holístico a decir de los estudiosos. En el evangelio, el mensajero de Dios le dice a María: Alégrate… no tengas miedo.

 

Hoy tenemos esa enorme oportunidad, de decirnos nosotros mismos: llénate de energía, llénate de vida, convierte tus posibilidades en oportunidades, reinvéntate sin miedo y con esfuerzo, crece, desarróllate, pero, sobre todo, sé feliz porque para eso estamos en este mundo, para hacer que la vida nos sonría y disfrutar como locos de ella.

 

Prof. José Mallma B.

Coordinador de secundaria